Palabras de agradecimiento con motivo de la creación de la Orden Carlos Guinand Sandoz del Colegio de Arquitectos de Venezuela, 4 de julio de 2023.
Hace 60 años, siendo un día sábado por la mañana, en aquella Venezuela pujante en la que aún se trabajaba todos los sábados, recibí la llamada de Elizabeth para decirme que a papá le había dado un infarto, precisamente en el lugar al cual dedicó, con gran pasión, sus últimos años de vida: el Parque del Este.
Cuando llegué a la casa y lo vi, me cruzaron por la cabeza un sinfín de emociones. En esa misma casa, desde donde ahora se despedía, de niño lo ayudaba a poner ladrillos, llevado de la mano de sus queridos maestros y albañiles.
Prosiguieron mis años de estudios, mis primeros años en ejercicio, trabajando juntos mientras intercambiábamos ideas sobre los proyectos en los que yo estaba trabajando y, en más de una ocasión, me acompañaba durante la construcción de las obras proyectadas tanto en Caracas como en el interior, haciendo siempre observaciones y aportes muy valiosos, con gran rigurosidad, acompañada siempre de un gran afecto.
Eso quiero destacar de mi papá. Esa rigurosidad y afecto estuvieron presentes en todos los hitos de nuestra vida familiar. Fue un venezolano exigente y, a la vez, profundamente amoroso.
En nombre de toda la familia Guinand, donde nos encontramos hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de Carlos Guinand Sandoz, quiero agradecer al Colegio de Arquitectos de Venezuela – y en particular a los promotores de este evento – el sentido reconocimiento que le hacen a papá, al instaurar la Orden que lleva su nombre.
Hablo en representación familiar, porque si un legado dejó Carlos Guinand, fue su profundo sentido de familia, acompañado de su prolífica carrera profesional conocida por ustedes y un particular amor a su país y a la naturaleza.
Ese equilibrio – trabajo, familia y pasiones (hablo de la naturaleza) – considero fue la más significativa huella dejada por papá como persona, como parte de esos innumerables, y muchas veces olvidados civiles, que han edificado esta nación, que hoy, en este maravilloso acto, ponen de relieve.
Carlos Guinand Sandoz fue, según Carlos Raúl Villanueva, “el iniciador de la nueva etapa de la arquitectura en Venezuela”. Sin duda le tocó vivir una era muy relevante de la arquitectura del país, junto a grandes y brillantes hombres en esta profesión que esculpe – más que edificios, casas o fábricas – la ciudadanía de un país. Podemos ver con añoranza y hasta cierta nostalgia esa época de crecimiento vertiginoso, de un país que ciertamente se enrumbó en un proceso de modernización.
Pero más allá de esa nostalgia, este tipo de reconocimientos que hoy se visibilizan nos permite conectar ese pasado con el presente y procurar seguir apuntalando a ese valor ciudadano que nos identifica. De allí el elemento más contundente que tiene esta honorable mención.
El maestro Cruz Diez, algún tiempo atrás, a sus noventa y cuatro años, expresó algo así como: “en Venezuela está todo obsoleto, hay que inventarlo todo, ¡qué maravilla!” Puede ser una frase lapidaria o profundamente esperanzadora. Me quedo con lo segundo, pues hay un país ávido de ser reconstruido y allí es donde la semilla sembrada cobra valor.
Mi padre, además de su obra – palpable, reconocible y documentada con esmero por los académicos de esta noble profesión – también legó una familia conectada con arraigo a esta nación, para seguir construyendo, no solo desde la arquitectura, sino ahora desde las más variadas áreas y especialidades, esa patria que una vez tuvo él la dicha de materializar.
Celebremos su legado con optimismo, construyendo, entre todos, el porvenir de Venezuela.
Una vez más, muchísimas gracias por la creación de la Orden Carlos Guinand Sandoz, que nos hace sentirnos sumamente honrados y, de antemano, felicidades a quienes serán los primeros recipiendarios de dicha distinción.
Eduardo Guinand Baldó.